

Panamá se ha posicionado como uno de los destinos más atractivos para la inversión en América Latina, gracias a su estabilidad política, economía dolarizada, sistema fiscal territorial y conectividad estratégica a nivel global. Con un marco jurídico moderno y seguridad para la inversión extranjera, el país ofrece una plataforma ideal para el establecimiento de empresas y la expansión regional de negocios internacionales.
El Gobierno panameño ha desarrollado diversos regímenes especiales de incentivos, que ofrecen beneficios fiscales, migratorios y laborales, con el objetivo de atraer compañías multinacionales, proyectos de manufactura avanzada, centros logísticos y tecnológicos, así como actividades de innovación y comercio internacional.
Entre los principales regímenes que promueven la inversión destacan:






Debida diligencia, revisión de contrato y estructuración legal antes de firmar.